lunes, 16 de febrero de 2009

¿De qué va esto?



Heme aquí. Ahora ya un poco más aseadito, con algo de comida en el estómago y por tanto, en condiciones de ponerme a escribir la segunda entrada de este blog felino.

¿Quién dijo que los gatos éramos seres irracionales? ¡Bien que os engañó, humanos inocentes! La realidad es otra. Y es que los gatos, en general todos los felinos aunque nosostros más, no dormimos durante todo ese tiempo que se dice. En realidad, meditamos y reflexionamos de forma discreta. Aparentemente discreta, ya que la profundidad de nuestros pensamientos es tal que únicamente el ronroneo de nuestra garganta es capaz de aliviar la presión de nuestras ideas sobre el cerebro.

Echando a rodar

!Ea pues, llegó la hora! Arqueo el lomo, estiro las zarpas y, aunque sea en las ayunas a las que me condena el día, me dispongo a escribir la primera entrada del blog. Este gato -doméstico a veces- empieza sus reflexiones.

Dada mi pereza habitual, diagnósticada médicamente, doy por suficiente con esta presentación. Ahora, con vuestro permiso, voy a meditar un poco sobre la siguiente.